El nuevo del gimnasio

Buenos y sensacionales días a todos,

Lo primero y más fácil, ¿qué tal? Espero que maravillosamente y si no, no os preocupéis que aquí estamos Emma y yo. Sentimos el retraso pero han sido dos semanas bien cargaditas de cosa. Ahora ya puedo reshpirar.

¿Quién se acaba de apuntar al gimnasio de la esquina? ¿Quién ha pagado ya los tres primeros meses para no dejarlo? ¿Es la primera vez que pisas uno de estos planetas extraños? Tranquilo, sin presión, levanta la mano. Esta entrada es para ti. Así que, si eres ya todo un experto en gimnasios, te lo advierto...todo esto igual te parece un rollo patatero.

Me acuerdo de mi primer día en el gimnasio. Llegué allí, miré las máquinas y la única que parecía medio intuitiva era la cinta de correr. Con cabeza cabizbaja, típica de novato, y preparada para sufrir, me subí a la cinta más apartada que encontré; recuerdo que estaba detrás de una columna. Miré a ambos lados con cara de desconcierto: ¿cómo puñetas se encendía eso? ¿Qué botón tenía que apretar? ¿Cuánto tenía que correr? Pero, pero...¿me tenía que poner pendiente? Ay dios...que agobio.  Yo le di. Le di a unos botones y me puse a correr. A correr como Homer detrás de una rosquilla. Me puse una velocidad muy por encima de mi capacidad, y corrí durante demasiado tiempo. El resultado os lo podéis imaginar: mareo, piernas espagueti y conexión del piloto automático dirección VESTUARIO Y ME VOY A CASA. No volví al gimnasio. Y diréis...¡pero bueno! ¿Ni lo intentaste un poco más? En mi defensa diré que era mucho más pequeña que ahora, y ya se sabe que los adolescentes hacen cosas muy raras, así que...en fin, un error más que añadí a la lista y del que aprendí. Pagué el gimnasio durante unos meses y lo dejé.

El caso es que últimamente mucha de la gente que me rodea ha empezado a apuntarse a un gimnasio, ya sea por primera, segunda o enésima vez...y la verdad, a veces estoy yo más feliz que ellos. Como he pasado de ser una patata de sofá a ser un poco friki del gimnasio, mucha gente me pregunta qué es lo que hago, cómo sigo motivada, cómo empecé, etc. Por todos estos motivos, y muchos más que ahora mismo no se me ocurren, quiero compartir con vosotros los cuatro o cinco consejillos que me daría a mi misma si empezase de cero en el gimnasio. Si no sentís que estos consejos puedan seros de utilidad....pues normal. Normal porque cada uno tiene unas preocupaciones y unas inseguridades diferentes. Pero bueno, allá va.

1. Pide ayuda

No nacemos sabiendo qué es el cardio, ni para qué sirve la máquina 'press de pierna sentado'. Tampoco tenemos por qué saber cómo se hace una abdominal correctamente o qué intensidad tiene una clase deBody Attack. De verdad, que no. Lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda: pregunta cómo se coloca el sillín de spinning, qué máquinas se ajustan más a tu nivel físico o de qué va una clase.

Por favor, por favor, te pido que no dejes de hacer una cosa por vergüenza a preguntar al personal. No merece la pena. Yo entiendo que uno les ve allí, tan fit, tan puestos y tan de todo que, al principio, puede intimidar un poquito. Pero de verdad, no,no, no y no. Suelen ser gente maja, con muchas ganas de ayudar y aconsejar y que quieren verte mejorar.

Mira, todo son ventajas: vas a hacer ejercicios adecuados a tu forma física, los vas a hacer correctamente (punto importante), vas a conocer a una persona más en tu vida, y vas a mejorar. WIN-WIN. 

2. Nadie se ríe de ti...y si se ríen, guíñales un ojo

Esta va para mi grupo, para el grupo de los paranoicos. Hola. Nadie nos mira. Nadie se ríe de nosotros. Nadie piensa que estás gordo. Nadie piensa que estás fuera de lugar. A nadie le importa si sudas o te pones rojo. Al forzudo de la esquina le da igual si has dado un puñetazo con la mano izquierda en vez de darlo con la derecha.

De verdad, céntrate en ti y olvídate del resto del mundo.

3. ¡Ponte ropa cómoda!

Parece una tontería...pero no. Si estás pendiente de si se sube o baja el pantalón o de si se te ve un dedo del pie, no vas a estar a gusto, te vas a poner nervioso, vas a sudar más y vamos a montar el circo. Ponte lo que QUIERAS, pero que no te moleste.
Hay mucha gente que se siente motivada y animada si se pone una u otra prenda...vamos, eso que oímos de: a mi es que me gusta ir mona al gimnasio. A otros les gusta más darle utilidad a la camiseta que ganaron en la feria del pueblo. Y no tiene nada de malo. Yo, por ejemplo, cuando empecé no llevaba otra cosa que no fuese una camiseta 3XL de hombre negra de Decathlon, unos leggings también de Domyos y mis zapatillas de educación física del colegio. Oh, yes. En realidad, seguramente parecía que me había echado una sábana negra encima...pero era con lo que yo me sentía más cómoda. Después empecé a ponerme alguna camiseta de color, luego una de tirantes y ahora ya SHABAAAAM, sudaderas color fosforito. En fin, up to you.

Voy a utilizar una ilustración de Gemma Correll que viene al pelo. Ved su web porque mola muchísimo.

4. Ponte pequeñas metas y supéralas

Este consejo es perenne, os puede servir ahora y cuando ya seáis proezas del gimnasio. La cuestión es bien simple: márcate un reto y trabaja para superarlo. No puedo explicarte lo satisfactorio que es cuando lo consigues. You gotta do it, bro.

Da igual lo que sea. Yo te diría que te pongas un reto pequeñito y alcanzable (lo mismo que los propósitos de año nuevo). Corre un minutito (o 30 segundos) más cada día, haz una abdominal más, aprende un ejercicio nuevo y perfecciónalo...no sé. Todo vale.

5. Moooooootívate

Si te falta motivación, te cuesta ir al gimnasio o te entra la depresión porque no ves los resultados que quieres (he ahí otro consejo, la PACIENCIA es una virtud) busca cosas que cambien eso. Internet está plagado: fotos, vídeos, blogs...hay de tó. Pintrest y Tumblr suelen ser buenas fuentes...pero esto ya va a gusto de cada uno.

Igual todo el rollo de fitspiration no te va nada y no te motiva en absoluto. Prueba a ir con alguien al gimnasio, conoce allí gente y verás que resulta mucho más sencillo ir.

Otra buena manera es...(una muy guay)...recompensas! Date un caprichito (cómprate algo para el gimnasio, invítate a una comida que te apetezca mucho mucho o lo que tuuuuuu quieras).

Os dejo alguna foto que sacó Emma el otro día en el gym...por eso de seguir documentando y eso.