Querido Raúl,

Hace ya un año que nos conocemos, maaaaaaaadre mía cómo pasa de rápido el tiempo. Te voy a ser sincera, no sé muy bien ni qué decir, ni cómo enfocar esta entrada. Quiero que sea un mini detalle, que consiga sacarte una sonrisa y que te haga sentir aún más orgulloso de tu trabajo. Peeero, no quiero alargarme en exceso, ni ser una cursi y mucho menos quiero sonar pelota. Así que, ya ves, esto es más difícil que las flexiones fallidas esas del TRX.

En realidad, sólo quiero darte las gracias. Y quiero hacerlo porque, aunque ahora siga quejándome y repitiendo frases del tipo "peeeero ¿por quéééééé no me sale?"(léelo con énfasis), si echo la vista atrás y veo a la Alejandra de hace un año, casi, casi que no me reconozco.

Recuerdo el primer día de 'tomar medidas y pesar' como un horror, estaba TAN agobiada... me daba miedo la báscula, me dabas miedo tú, me daba miedo medirme...en fin, un show. Creo que hasta temblé. Ahora, sigue sin ser el momento que más me gusta (obviously), pero claramente, es un miedo que he dejado atrás. Y, aunque en parte lo he dejado atrás porque ya llevamos unas cuantas de estas, tu sabes qué decir y cómo hacer para que uno se (semi) olvide de las angustias que rondan por la cabeza y se distraiga con tu siempreagradable conversación. Así que, gracias.

No te vas a acordar, ya te lo digo yo, pero antes entrenábamos los miércoles a las siete porque así podíamos enlazarlo con la clase de Body Jam a las ocho. ¿Sabes qué? Llegaba sin aliento a mi clase favorita. SIN ALIENTO. De hecho, hubo varias veces que pensé en decirte que buscásemos otra hora porque con ese cansancio no disfrutaba ni media clase. En fin, lo que quiero decir es que he aquí un motivo más por el que tengo que darte las gracias.

Hace un año necesitaba el puff rojo para hacer una sentadilla: no sé si te acuerdas pero ni el culo iba para fuera, ni la espalda iba recta y lo de bajar con un mínimo de equilibrio como que no. Luego vino la temporada de "calentamiento en terraza 2012-2013" con sus correspondientes ejercicios: pierna derecha y brazo contrario arriba, talones al culo, corremos hacia delante, corremos hacia atrás, corremos en paralelo, toca el suelto y salta, toca el suelo y gira el cuerpo...o mis amados ejercicios de espalda, en los que descubrí que los hombros tienen vida propia y que lo de arquear la espalda con los hombros relajados tiene su complicación. Y no te creas que me olvido de los ejercicios inspirados en spiderman(sí, sí...esos en los que hay que tirarse al suelo y hacer cosas tan fabulosas como poner el pie a la altura de la oreja o estirarse tanto que parece que te van a estallar las pantorrillas). Te diré una cosa: el suelo de la terraza se calienta con facilidad y las piedrecitas son poco agradecidas (aún tengo marcas en las manos...). De todos modos, a pesar de esta tortura (broma, broma), tengo que darte las gracias. Pasé de ir al gimnasio dos veces a la semana a ir seis, y cambié los nackis por un yogur natural. Después vinieron más ejercicios (unos más queridos que otros) y, como no quiero que se eternice este post sólo voy a destacar aquellos que se me han quedado grapados a la patata. Desde aquí, quiero saludar en primer lugar a los saltos, misión imposible de nuestros entrenamientos. ¿Amortiguaré algún día la caída? En fin, ya veremos. También quiero saludar a la escalera de suelo, la cual he recorrido ya innumerables veces de mil maneras diferentes (con flexiones, con saltitos, de puntillas...). No me puedo olvidar de la pelota gigante y la odisea que me ha supuesto aprender a rodar sobre ella y a bajar con un mínimo de elegancia. Por supuesto, después de tanto trabajo, no puedo dejar fuera a las flexiones, ¡cómo me han hecho (y hacen) sudar! Un abrazo también a las abdominales (también conocidas como, tiembla tripa tiembla) y a mi ejercicio favorito (que hace mucho que no hacemos), el turkish get up. Por último, quiero concederle el lugar de honor a los burpees, un ejercicio que me cae mal y aunque seguro que me dices que no, nunca se me ha dado muy bien. En fin, más allá de mis preferencias, de nuevo, te doy las gracias por tu paciencia, tu confianza y tu apoyo. Gracias por demostrarme que sí que puedo hacer todo esto.

Ahora hemos pasado, en mi opinión, a una nueva fase. Pisamos el territorio de LOS FORZUDOS, inhóspito lugar en el que nunca (JAMÁS, NEVER, JAMAIS) pensé que entraría. ¡Qué miedo me daba, y qué miedo me da aún! (aunque no tanto, promise). La primera vez que incluimos esta zona fue con la máquina del astronauta...me daba tanta vergüenza y tanto miedo que sólo hacía el circuito en las horas en las que el gimnasio estaba vacío. Ayyyy señor. Y ahora, lo pienso y no me lo creo. ¿Yo levantando una barra? WHAT, WHAT, WHAT? Y lo mejor de todo es que encima me lo paso bien. Como te he dicho, sé que a veces me quejo y me desanimo porque no salen las cosas como me gustaría, pero siempre estás ahí apretando los dientes por mi y dándome la fuerza para hacer la última repetición. Así que, otra vez, gracias. 

Había prometido que no me iba enrollar y mira donde estamos. Pero claro, no puedo acabar todo este rollo sin hacer mención a tus clases. Da igual que sean los sonidos añejos, los tambores de guerra o lavelocidad, pero con control de tus clases de ciclo, que ya te lo he dicho mil veces, que me encantan. Fíjate si tienes que estar contento, que con esa clase consigues que un día de caras largas acabe con una sonrisa de oreja a oreja (y estoy segura que no soy la única a la que le pasa). Y de Combat...ya ni hablamos. No me da el día para ir a tus clases, pero te doy unas giga GRACIAS por tu paciencia y tu imaginación a la hora de explicarme cómo hacer un hook, un upper o una patada lateral en condiciones. 

Ahora ya sí que llega el final. Te he dado mil y una gracias a lo largo de toda la "carta", pero de verdad, que me siento muy agradecida. Va mucho más allá de haber perdido peso: me ayudas cada día a sentirme más segura de mi misma, a superarme con ejercicios que me parecen inalcanzables y siempre lo haces con una sonrisa, con un comentario agradable y preocupándote por cómo me ha ido la semana o por cómo está el lado de mi cuerpo atrofiado. Como te he dicho antes, no me puedo creer que haya pasado ya un año entero, pero ahí está...ha sido un año lleno, lleno de cambios...pero ha sido un año muy bueno. Ya acabo. Que sepas que me encanta entrenar contigo, que te admiro un montón y que espero que te haya gustado este detallín.

Un besote ENORMEEEEEEEEE

-Ale
PS: nos falta la fooooto!:)