Batido fresa y piña

¿Qué tal? Espero que estéis fenomenal porque yo estoy un poco nerviosa. Como muchos ya sabréis, el miércoles abrimos el Facebook del blog. Lo increeeeeíble del asunto es que ya somos más de 100 matriculados. ¡Qué locura, qué alegría y qué de to! Muchas miles de billones de gracias por todo: por los likes, por los comentarios, por las enhorabuenas... ¡por todo! De verdad, muchísimas gracias.

Hoy os traemos una entrada que nos habéis pedido un montón...¡otra receta de batido! Nos alegramos que os gusten porque, la verdad, a nosotras nos anima a seguir probando diferentes combinaciones y buscar cosas nuevas. Por cierto, tanto Emma como yo, estamos ya completamente adaptadas a desayunar batido...es más, cuando no lo tomamos... como que nos falta algo.

En fin, como de costumbre aquí estoy enrollándome y creo que ya va siendo hora de cortar. Bien, pues hoy os vamos a enseñar a hacer un batido rico rico pero RICO de piña y fresa o fresa y piña (que si no se ofenden). 

Esto es lo que necesitaremos:

En este batido la fresa y la piña se pelean por ver quién sabe más: ambas frutas tienen un sabor muy muy marcado y, dependiendo de nuestros gustos, vamos a tener que jugar con eso. Es decir, si nos gusta más la fresa, le echamos un poco más de fresa. ¿Qué somos más de piña? Pues pa dentro piña. No queda particularmente dulce, así que un poco de edulcorante (o azúcar) le puede venir bien. El toque especial se lo da, en mi opinión, la vainilla. Podéis encontrar aroma de vainilla en cualquier súper y sólo necesitamos una o dos gotas para darle sabor (si nos pasamos mucho, sabe y huele raro). Como en el resto de batidos, la base es un yogur desnatado natural y, si queremos, un poquito de leche. 

No obstante, este batido queda bastante líquido de por sí...vamos, es el batido perfecto para los ODIAGRUMOS (que sé que por ahí hay alguno!). De todas formas, si queremos espesarlo un poco (como nos gusta a nosotras) podéis echarle un pedazo de manzana o algo más de avena. También podéis utilizar fresas congeladas en lugar de fresas frescas...aunque son un pelín más difíciles de encontrar. 

 

Y no tiene más misterio. Todo a la batidora y...¡listo, Calixto! Batido al canto, directo al estómago.