Oporto

Aloha everyone!

¿Qué tal estáis? Mira yo, si os soy sincera, no tengo el día más animado de la semana. No sé si es el tiempo, que estoy haciendo la digestión o que aún no me he comido mi onza diaria de chocolate, pero el caso es que me hartaré de decirlo, pero da igual, somos humanos y no siempre andamos con maracas y sarandongas por la vida. Eso sí, ha sido ver la selección de fotos que ha hecho Emma del viaje y escuchar la nueva canción de Maroon 5 y ya tengo una sonrisa en la cara. Toma ya. Bueno, eso y que esta tarde tengo clase de Body Balance, que eso también me alegra mucho.

El caso, no voy a escribir mucho porque quiero centrar toooda vuestra atención en la destreza arttttística de Emma con la cámara. Yo quiero ser como ella algún día de mayor. Poder girar las ruedecitas del monstruo ese que carga en cada viaje a la velocidad del rayo y sacar a la gente como si fuesen la Schiffer (bueno vale, igual ahí me estoy pasando). Pero os lo prometo, por lo general, puedes poner la cara más fea que quieras que Emma te va a sacar bien/decente. Eso sí, cojo yo la cámara y mejor no decimos lo que pasa.

Bueno el caso, como os dije en la entrada anterior la semana pasada estuvimos dando un voltio por Oporto. En Portugal, sí. Ese país que tenemos a tiro de piedra, con un idioma precioso y que parece que a veces ni nos vemos los unos a los otros. Oigo mucho lo de..."bahhh, si es que está ahí al lado"...Y ERROR señores, que se nos va pasando el tiempo y al final nos vemos que de visitar el país luso nada de nada.

En Ryanair poco más y te regalan el vuelo. Nos costó 17€ la ida y otros 17€ la vuelta. Cogimos un apartamento para tres (venía con nosotras el pesado de Gushman) que también salió fenomenal de precio y encima era/es PRECIOSO. Muy instagramero. Para los interesados, se llama 12 Short Term. En fin, que podemos montarnos un viaje más que asequible.

Así a destacar, os comento que, ilusa de mi, pensaba que íbamos a pasar hasta calorcito. Me calcé unas Vans, y tan pancha. CRASO error. Acabé en Zara comprando unas botas con pelito por dentro y un cuello más abrigado que echarse una oveja encima. Así que, si vais por estas fechas, abrigaos...porque es de ese frío que cala muy mucho. Además de ir con un calzado abrigadito, os recomiendo que sea muy muy muy cómodo porque amigos, vamos a trabajar esas piernas y esos culos de lo lindo. Cuesta arriba, cuesta abajo. Cuesta arriba, cuesta abajo. Y así todo el viaje.

En general, comimos fenomenal en todos los sitios en los que estuvimos, pero sin duda os recomendamos probar el restaurante Book. Tiene la estética de librería/biblioteca/papelería y es una preciosidad. Además, se come fenomenal. La cuenta te la traen como si fuese un marca-páginas de un libro. Monísimo todo. El día que fuimos nosotros había menú: de primero, una crema de espinacas con un color y un sabor que quitaba el sentido (imaginad lo rico que estaba que Guzmán es suuuper antiverde y le encantó); de segundo; cazuela de pescado o pollo y de postre una tarta de sabor a frutas tropicales con base de galleta/bizcocho (no sé muy bien) que madre mía. Recomendadísimo.

Aunque únicamente pasamos tres días completos, el domingo nos fuimos de doble escapada a Coimbra. Una ciudad que a mi compi de clase Teresa le encanta, y que a nosotros también nos dejó enamoradísimos. Cogimos unos cuantos trenes, pero no os preocupéis, que es facilísimo, y si no recuerdo mal, en menos de una hora estáis pateando las hermosas cuestas coimbrianas. Para quién no lo sepa, Coimbra sería algo así como para nosotros Salamanca. La universidad es el principal atractivo, pero vamos, que la ciudad entera es una preciosidad.