Perder peso y perder grasa

Aloha matriculeros! Sorry, sorry y más sorry! He estado desaparecidísima del blog y es que, como ya sabéis Emma se ha ido a Berlín de erasmus y yo la verdad que, últimamente como de un modo bastante monótono...con lo cual, no hay mucha receta innovadora que os pueda enseñar. Y bueno, las que hemos ido haciendo, las estamos guardando para el libro que...se nos va retrasando la cosa. 

Pero el caso, en el post de hoy os vengo hablar sobre la diferencia entre perder peso y perder grasa. En el último vídeo que subí a Youtube os lo explico igual de una manera más amena, pero como siempre, me gusta que las cosas queden por escrito y oye, que si vas en el bus y no quieres gastar muchos datos, también puedas consultarlo. 

Bueno, el caso, ¿cuáaaaantos de vosotros habéis dicho/deseado aquello de "quiero perder peso"? Yo la primera. Y cuando decimos esto, ¿qué tenemos en nuestra cabeza? Bien, en la mayoría de los casos, que queremos adelgazar. Y ninguno (o muy pocos) de nosotros estamos pensando que queremos deshidratarnos o que queremos perder nuestro músculo. Me da a mi que no. Creo que los tiros van más por aquello de perder grasa: esas mollella que cogemos con las manos y que ha venido de no sabemos muy bien dónde. Y he aquí nuestra diferencia o nuestra matiz, queremos perder peso, pero queremos perder peso de GRASA. 

 

Y aunque se usen indistintamente, centrarse en el peso (que se refleja en el número de la báscula) puede llegar a obsesionarnos con una información que lejos está de ser precisa. Nuestro peso, ese número que ves cuando te subes a la báscula, es un conjunto de muuchos factores, entre ellos el líquido que retienes, tu músculo y tu grasa (entre otros). Fluctúa, cambia, no es 100% constante. Entonces, ¿de qué nos sirve obsesionarnos con la báscula? Ya te digo yo que más bien poco.  En mi caso, por ejemplo, pesarme una media de 5-7 veces al día me llevó a ser número-dependiente. Es decir, que el número que veía me agradaba, estaba feliz, que no, depresión. Y no te hablo de un período largo de tiempo, no...dentro de un mismo día. Me llevó a dejar de comer el día que tocaba entreno y pesaje con mi entrenador. Únicamente para que saliese un número más bajo en la báscula. En fin, nada bueno. Cuando sólo nos importa el peso, podemos caer en la lamentable pérdida de masa muscular, es decir, nos auto-arrebatamos nuestro seguro de vida. Además, cuánto más músculo tengas, más eficiente será la quema de calorías. El músculo necesita mucha energía para moverse y funcionar, con lo cual, en tus tareas diarias, del día a día, si tienes un buen músculo, es mucho más probable que toda (bueno, toda toda no, que el cuerpo tiene muchas cosas que hacer) esa energía (kcal) vaya a hacer que los músculos se muevan y funcionen. Además, aunque cueste creerlo, aunque un kilo de músculo pese igual que un kilo de grasa, no ocupan lo mismo. La grasa ocupa como ochocientas veces más. ¿Te va a decir esto la báscula? No. La pobre no distingue, no tiene en cuenta la relación músculo-grasa. De verdad, centrarse en el peso únicamente, es una solución a corto plazo, pero con una probabilidad de rebote muy alta. 

 

"Pero...yo siempre he vivido pendiente del peso...¿qué hago?¿cómo cambio esa mentalidad?" Bueno, práctica amigos, práctica. Nada viene de un día a otro...pero ahí van mis tips. 

  • Cambia el chip: no te martirices si subes o bajas x kilos, desculpabilizate y no te compares con los demás. Tú tienes tu cuerpo y el del lado otro. Puede ser que nunca llegues a tener el cuerpo de tu vecina Felicia, o sí...pero, en mi opinión, no debe ser tu objetivo. 
  • Si te vas a pesar, decide una frecuencia (una vez al mes, una vez cada dos meses) y en el mismo momento. Pero te animo, de verdad, si quieres ver si adelgazas o no a probarte cosas que no te cabían o te quedaban muy justas y ver si van quedando más sueltas o no. 
  • Eres lo que comes. No me da para soltar todo un rollo sobre qué comer o cómo comer...pero ya lo sabes. Es muy importante la calidad de los alimentos que ingerimos y la cantidad. De poco sirve meterse ochocientas pechugas de pollo si son ochocientas, al final suma un exceso calórico que se va a traducir en acumular más grasa. Pero como norma general: evita productos procesados, mucha verdura, hidratos tipo pasta, arroz y demás con moderación y preferiblemente después de entrenar, grasas buenas (Sí! grasas) y fruta, claro. 
  • Entrena! Es fundamental. Entrenar te ayudará a mejorar composición corporal (FUERZA Y CARDIO!) y mentalmente te ayudará a mantenerte motivado...no sé explicarlo muy bien, pero es como un círculo vicioso positivo. Por norma general, cuando entrenas, comes mejor. 
  • Paciencia. Sin paciencia no vamos muy lejos. Recuerda, lo que rápido viene. Rápido se va. 

Un beso muy fuerte y MUCHO ÁNIMO!