¡No huyas de las clases colectivas!

Bueeeenos días
¿Qué tal? Cuánto tiempo sin hablarnos. Bueno, not really.

Sabemos que os gustan los posts relacionados con el gimnasio. Lo sabemos porque somos adivinas y lo sabemos todo. Pero todo. La verdad es que no. Lejos estamos de ser adivinas y poder saber qué van a poner los profesores en los exámenes. Más bien Blogger nos da unas estadísticas muy reveladoras sobre qué posts son más populares y qué dispositivos utilizáis para ver el blog. Pero hasta ahí, ¿eh? No sabemos más de vuestra vida.

Bueno, a lo que iba. Que sabemos que os gustan las entradas sobre el gimnasio...y nos alegramos, la verdad. Porque a nosotras también nos gusta escribirlas y dibujarlas. Y nos gusta el gimnasio, claro.

En fin, que me lío... como siempre. La cosa es la siguiente: el otro día retomé el contacto con la chica con la que me saqué el carnet de conducir (holaaa Marta) y resulta que se acaba de apuntar al mismo gimnasio al que voy yo. WOOOHO. Pues el caso es que hablando con ella y tal, como es lógico, empezamos a hablar de las clases colectivas y que si unas, que si otras. Y entonces, me acordé de lo que os gustó el post de 'El nuevo del gimnasio' y hemos pensado que no sería mala idea hablar un
poquillo de las clases colectivas e intentar convenceros de que os metáis a una.

Lo primero que os queremos decir es...QUE HAY QUE PERDER EL MIEDO absurdo y hay que lanzarse a la piscina. Ya habrá tiempo para decir si nos ha matado, si no volvemos más o si queremos repetirla una y mil veces. No hay nada a lo que tenerle miedo. ¿O si? Pues no, ya te lo digo yo. Piénsalo: el que da la clase no come (ni ha comido nunca) alumnos. ¿Ves? Respira, vas a salir vivo. El que da clase ha visto cien (o mil) más como tú: nuevo, perdido, descoordinado, con cara de sufrimiento y además, que no le quita el sueño si tu estilo tira más por Beyoncé o si sigues el ritmo de Romai (con mucho cariño). Al final, lo que le importa, es que te lo pases bien con el/ella en su clase. Ea, una preocupación menos. Y si te angustia pensar que el resto de gente de la clase ya es profesional del tema y te van a mirar como elpringao novato, ya te digo yo que nanai. Lo sé. Puede parecer que estás solo en medio de una marabunta de gente que domina la materia. PERO, ni todo el mundo lo hace tan bien (nosotras las primeras), ni, en general, el resto de gente somos tan malas personas. En todo caso, alguien nuevo nos saca una sonrisa porque nos recuerda a nosotros al principio. Además, por lo menos nosotras, cuando cambian la coreografía es como si volviésemos a la prehistoria. Aún así, que lo que diga o piense la gente te tiene que dar iguá: hay que empezar a instalarnos en la cocorota el chip de...A TOMAR POR VIENTO. Bueno, y si lo que temes es quedarte sin oxígeno, te voy a dar una respuesta bien fácil: párate. Tienes dos piernas que se mueven y se paran. Se mueven y se paran. Si empiezas a sentir que el demonio te ha privado de tu merecido pedazo de oxígeno, párate, coge aire y sigue. Y si no puedes seguir, sales...y ya está. Nadie te va a guardar rencor. Y se me olvidaba, en la mayoría de clases suele haber opciones que lo hacen todo mucho más llevadero...así que, si lo necesitas, úsalas.

En mi caso, yo empecé con una clase de Body Jam (tipo baile). Me metí a esa clase porque de la exhaustiva lista de clases que había en el horario, ésta parecía más facilita y accesible. Ay señor. Sensación de pato mareado sin amigos: no pillé ni medio paso. Encima, decidí ir a una hora en la que hubiera poca gente para que así NADIE se pudiese reír de moi. No caí en la cuenta de que, cuantos menos somos en clase, mejor visión tiene de nosotros el profesor. Pero en fin, mis pensamientos y yo... que a veces no nos coordinamos. Y nada, aunque salí un poco confundida, me lo pasé muy bien. Después me metí a Body Combat y salí temblando...si creía haber estado perdida en Body Jam, esto ya era el siguiente nivel. Dejé de ir un montón de tiempo y después volví a la carga. Hasta ahora, que soy lo más friki del Body Combat (de hecho, hoy un simpático monitor del gym me ha dicho que le gusta mi estilo de pegar puñetazos y que muy bien, muy bien. Hell yes). También me metí a una clase en la que pensé que iba a vomitar el corazón por la boca, Body Attack. En esta clase, hasta el monitor, apodado TERMINATOR, tuvo que acercarse una vez y decirme: "oye tranquila, haz lo que puedas. Utiliza las opciones". A spinning no me metí hasta MUCHOS, MUCHOS, MUCHOS meses de gimnasio. Pero eso se merece un post para el solito.

De todos modos, si pensáis que yo era cagada, Emma se lleva la palma. Estuvo haciendo máquinas sabe dios cuanto porque "no tengo coordinación", porque "no me gusta bailar" o porque  "voy a hacer el rídiiiiiculo". No conseguí meterla ni a media clase. Y ahora, intenta sacarla tú de una. Así de exagerado, por pura vergüenza. Pura y dura.

Así que, NO hagas eso. Si tienes ganas de entrar a una clase...ENTRA. Pregúntale al profesor/monitor de qué va el rollo y avísale de que eres nuevo y de que las probabilidades de tener un alumno peonza-sin-rumbo son altas. Colócate en la última fila si te hace sentir más seguro. Ya se sabe que la última fila es la de los nuevos + 'los cuatro de siempre' que ya estamos abonados a los espacios traseros y que somos muy voluntariosos y amables con la gente nueva. Pero vamos lo más importante, sobre todo, es que te lo pases bien y te anime a seguir yendo. Nada más.

Hemos pensado en hacer una serie de posts que hablen sobre las diferentes clases colectivas que hemos probado y así hacemos un pequeño archivito de referencia que pueda servirle a todo el mundo (menudos ataques de bibliotecaria me dan a veces). ¿Qué os parece? ¿Os interesa?

En fin, esto es todo por chuday. Esperamos que os haya gustado y MUCHÍSIMAS gracias por leernos. Es tooodo un honor. 

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